Experiencias espirituales: conecta con el poder divino

Las experiencias espirituales son vivencias que somos capaces de percibir de manera extrasensorial. De esta forma, una experiencia general es aquella que percibes de manera tradicional, como degustar tu platillo favorito. Mientras que una experiencia espiritual, puede ser extrasensorial o no tener un explicación inmediata. Por ejemplo: oler un aroma a rosas estando muy lejos de estas flores.

Básicamente, las experiencias espirituales se tratan de sentir algo que está más allá de los cinco sentidos, o que va más allá del intelecto tangible humano.

Importancia de los viajes espirituales

¿Por qué son importantes estas experiencias? Básicamente porque nos acercan al verdadero poder divino. Las experiencias espirituales pueden ser sanadoras, y sobre todo, siempre nos dejan una enseñanza.

Para lograr una experiencia espiritual tenemos que ser conscientes de nosotros mismos. El autoconocimiento nos lleva a la verdadera transformación, y solo esta evolución rompe las barreras para alcanzar las experiencias espirituales.

Experiencias espirituales internas y externas

Las experiencias espirituales pueden ser internas y externas. Las internas empiezan con el viaje interno. Cuando conectamos con nosotros mismos, somos conscientes de nuestro verdadero ser, conocemos nuestros auténticos dones y conectamos con nuestra alma. Esta es una experiencia altamente espiritual, que enriquecerá nuestra vida en todos los aspectos.

Por otra parte, las experiencias espirituales externas consisten en una conexión entre el plano físico y el plano espiritual. Por ejemplo, hacer un viaje a algunos de los siete chakras de la tierra, importantes centros de energía que logran conectar el plano físico con el plano divino.

Vencer al ego con el espíritu

Cuando escuchamos a nuestros semejantes narrar alguna experiencia espiritual, nos damos cuenta de que existe una gran profundidad y diversidad en cada una de ellas. Esto nos lleva a reflexionar sobre la grandeza de Dios, al mismo tiempo que nos recuerda nuestra propia insignificancia ante el poder divino y el Universo.

Es así como el ego que tengamos sobre nuestras propia existencia se reduce ante la existencia de Dios. La reducción de ego es un requisito fundamental para el crecimiento espiritual.