Crecimiento consciente: autoconocimiento y evolución

El crecimiento consciente, junto a otras importantes herramientas, es la base del autoconocimiento y la evolución personal. Parte de la firme convicción de que la única forma de cambiar el mundo de manera efectiva, es a través del trabajo personal y del desarrollo de la individualidad de cada uno.

Evolucionar de manera consciente nos abre las puertas al verdadero ser. Y como consecuencia, nos reencontramos con nuestra alma, pero sobre todo, con nuestros verdaderos dones. Al conocer nuestros verdaderos dones podemos descubrir cuál es nuestra misión, y cumpliéndola, encontramos la plenitud.

crecimiento consciente

Cómo desarrollar la consciencia

Lograr el crecimiento consciente no es complicado. Sin embargo, para empezar necesitamos abrir nuestra mente y estar dispuestos a pensar de forma distinta. Los seres humanos poseemos varios estados de consciencia. y somos capaces de operar desde cada uno. Pero para lograrlo, necesitamos, ante todo, dispocisión.

Estar dispuestos a aceptar que los diversos estados de consciencia logran facilitar el acceso de la información al subconsciente. También, que en ocasiones pueden acercarnos a experiencias místicas, que a pesar de intimidarnos, son necesarias para dejarnos grandes aprendizajes.

Eso sí, es importante no estancar el desarrollo en el plano mental. Es decir, dar un enfoque prágmatico al crecimiento consciente para que nuestros pensamientos sean consecuentes con nuestras acciones. Sólo de esta manera podemos emprender la verdadera evolución.

Crecimiento consciente y autoconocimiento

Sin lugar a dudas, no hay forma de que exista el autoconocimiento sin el crecimiento consciente. Este último se trata de identificar de manera consciente todas nuestras manías, patrones y rasgos. Sólo cuándo hemos identificado quienes somos realmente, con virtudes e imperfecciones, empezamos el proceso de aceptación y autoconocimiento.

El autoconocimiento será la principal herramienta para empezar la verdadera evolución. Cuando llegamos a ella, y mejoramos en todos los aspectos de nuestra vida, nuestros dones adquieren sentido. Es así, como entendemos el verdadero próposito y encontramos la paz en nuestra misión de existencia.